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Participación indígena en la Independencia

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ParticipaciÓN INDIGENA EN LA INDEPENDENCIA DE GUATEMALA


(AGN).- En la Historia de Guatemala se han destacado varios personajes indígenas que lucharon por el pueblo, y que ofrecieron su vida para defender los intereses de sus hermanos guatemaltecos. 

 

Desde el siglo XV, durante la invasión española a tierras centroamericanas, los líderes guerreros se opusieron a ser quebrantados por extranjeros; muchos ciudadanos lucharon durante varios años para que en 1821 se firmara el documento que librara al país de las opresiones españolas.

 

Tecún Umán

Se cree que el denominado “Héroe Nacional”, nació en el reino K’iche’ y fue formado en el linaje de Qumarkahaj, llegando a ser un guerrero y mandatario de los maya K’iche’ en Guatemala.  Este mismo personaje, a principios del siglo XV, fue testigo de cómo los españoles arribaban a territorio centroamericano para conquistarlo y apropiarse de él.

 

Prepararía a su ejército compuesto por miles de guerreros, y junto a este decidió enfrentarse a los españoles, pues no permitiría que la invasión de los europeos llegara a tener consecuencias lamentables que atentaran en contra de la vida, la cultura y la espiritualidad de los pueblos.

 

Luego de una intensa lucha, al ritmo de tambores y utilizando armas artesanales, el ejército del guerrero fue vencido. Según las crónicas registradas en Los Anales de los Kaqchikeles, el k’iche’ fue sometido por el conquistador español Pedro de Alvarado, cuyo ejército contaba con armas de tecnología más avanzada, mientras combatía contra los hispánicos en el Prado de El Pinal en el Valle de Olintepeque, Quetzaltenango, el 20 de febrero de 1524.

 

De acuerdo con el escritor José Antonio Mobil, el nombre de este guerrero proviene de la voz mexicana Tecum, cuya corruptela es Tecun, y Umán de una voz quiché que deriva de “U”, su de él, y mam que significa bisnieto y también collar. En tal sentido, Tecún Umán equivaldría a bisnieto del señor o cacique, o bien, señor cacique que lleva collar.

 

Algunos historiadores e investigadores dudan de la existencia de tan famoso héroe, y aun y cuando las evidencias históricas son controversiales y oscuras, la figura legendaria de Tecún Umán conserva la dignidad del patriota defensor de su nacionalidad guatemalteca. 

 

Manuel Salvador de la Cruz Tot

 

Nació en el departamento de Alta Verapaz a finales del siglo XVIII; la historia señala que durante su juventud sirvió a los misioneros españoles, y por tal razón viajaba constantemente a la capital del reino llevando mensajes de frailes y autoridades regionales.

 

En 1813, Tot se sumó a los patriotas que se reunían secretamente en el convento de Belén para buscar los caminos adecuados que llevaran al país a independizarse de España. 

 

El verapacense fue capturado al participar en una marcha de rebelión junto a 15.000 indígenas que se desplazaban hacia la capital de Guatemala, con el fin de destituir de su mando al capitán de esa época, José Bustamante y Guerra; pero este avisado de las conspiraciones de las juntas de Belén (por un delator),  desarticuló el movimiento, dando captura a muchos de los revolucionarios.

 

Tot logró huir, pero posteriormente fue abatido por fiebres tropicales en su camino hacia México. Moribundo confesó su participación en las conjuraciones de Belén a un sacerdote, fray Mariano López Rayón en el departamento de San Marcos, quien lo entregó a las autoridades y posteriormente fue llevado a la capital en donde, a pesar de su estado, fue recluido en una celda oscura y carente de aire.

 

El líder verapacense fue cruelmente torturado y engrilletado hasta el día de su muerte, en la segunda década del siglo XIX.

 

Según la catedrática Victorina Hernández, del instituto para señoritas Belén, las Conjuraciones de Belén (que en aquel periodo era el Convento de Belén) eran reuniones en donde se aglomeraban los precursores de la independencia durante el año 1813. 

 

Discutían sobre cuáles eran las mejores rutas para lograr su independencia del poderío español; se le dio el nombre de “conjuraciones” porque los personajes juraban sobre los Evangelios mantener en secreto las medidas que tomarían para terminar con la esclavitud.

 

Atanasio Tzul

Fue un indígena quiché, originario del departamento de Totonicapán, padre de familia y agricultor, quien en el año 1811 deseaba verse libre de las demandas que en esa época promulgaban los españoles, pues el pago de impuestos mantenía al pueblo subyugado.

 

Tzul contaba con aproximadamente 60 años cuando en Cádiz, España, se discutía, en las denominadas Cortes de Cádiz, sobre la situación del indio americano. Tras varias reuniones se logró la exoneración de arbitrios; pero al tomar posesión el rey de España Fernando VII, desconoció las mejoras que se había alcanzado al suprimir el pago de los reales tributos y el goce de derechos concedidos a otras clases. 

 

Al exigirse de nuevo el pago de impuestos, los indígenas de Totonicapán se indignaron, y en 1816, cuando Atanasio Tzul fue nombrado alcalde de su comunidad, se negó a cobrar los reales tributos que exigía la corona española. Para 1820, los criollos estaban afectados económicamente, pues solo se les permitía comercializar con España, pero a través de Tzul lograron obtener los documentos de las Cortes de Cádiz en donde se abolían los impuestos; con esa base desconocieron a las autoridades españolas, cuyos funcionarios se vieron en la necesidad de darse a la fuga. 

 

El totonicapense, gracias a sus hazañas, fue coronado como rey, pero su reinado duró únicamente 29 días, pues junto a otros principales fue apresado y llevado a la cárcel de Quetzaltenango. 

 

Aquellas acciones estaban contribuyendo a la proclamación de la independencia lograda el 15 de septiembre de 1821, y aunque no haya firmado el Acta de la Independencia,Tzul puso, junto a su pueblo, el sello de la inconformidad al rebelarse y tratar de dirigir por sí mismos sus destinos. “Manifestó a la dominación española que el hombre necesita libertad para vivir”, señala Alba Barrios en su libro Atanasio Tzul, Atalaya del derecho y soldado en la acción.

 

Lucas Aguilar

Lucas Aguilar fue un indígena guatemalteco, macehual reservado, agricultor y sobre todo un líder y protagonista, junto a Atanasio Tzul, del levantamiento colonial indígena de Totonicapán de 1820, en donde se derrocó durante 29 días al poder español en la región, aunque después el movimiento fue desarticulado.

 

En aquella época, Aguilar tenía 59 años, y fue quien convocó a los pueblos vecinos para que se rebelaran en contra de los españoles, y de acuerdo con el historiador Mobil, Aguilar y Tzul encabezaron el levantamiento indígena en contra de la colonia española entre julio y agosto de 1820. El interés de ambos líderes, que representaban a una parte del pueblo, radicaba en acabar con los impuestos eclesiásticos y el tributo real.

 

La rebelión supuso la remoción del Alcalde Mayor, José Manuel Lara de Arrese, y la imposición de un gobierno propio, donde Aguilar se nombró presidente e incluso llegaron a elaborar una constitución propia. El movimiento sufrió una represión de más de mil milicianos ladinos, que terminó con la rebelión.

 

Tanto Aguilar como Tzul fueron apresados, torturados y azotados durante 9 días, siendo liberados en marzo de 1821.

 

Las revueltas

Las rebeliones de los indígenas se dieron principalmente por las opresiones que los pueblos conquistados sufrían a través de dos formas, el control administrativo y  el religioso, que los españoles impusieron para mantener a los nativos dominados. 

 

Según el historiador Severo Martínez Peláez, los motines fueron producto del mismo régimen colonial, pues se desarrollaron reacciones violentas contra la explotación legal y contra las exacciones ilegales del Gobierno. 

 

El historiador Carlos Navarrete señala que las revueltas principalmente se dieron a causa del cobro exagerado de tributos, y por problemas con la apropiación de tierras pertenecientes a los guatemaltecos. “Estos movimientos son históricos y deben tomarse en cuenta como parte de la Independencia de Guatemala”.