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Historia de Guatemala

 

Época Prehispánica y Colonial

 

Desde la Independencia hasta Revolución Liberal

 

Desde el Siglo XX hasta la Dictadura

 

Desde Conflicto Militar hasta la Democracia

 

Siglo XXI

INDEPENDENCIA

 

La región siguió floreciendo. Industrias como las del añil, el cacao y la caña de azúcar, florecieron durante todo el período colonial de Guatemala, creando grandes riquezas y permitiendo el desarrollo de otras industrias, cuyo auge duró hasta finales del siglo XVIII. Queriendo abrir otras opciones comerciales y por interesarse lo económico y político, la élite criolla guatemalteca declaró su independencia de la Corona Española el 15 de septiembre de 1821. La nueva república guatemalteca incluía las regiones del Soconusco, y lo que ahora son los países de El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica. Sus 1,5 millones de habitantes estaban concentrados en sus centros urbanos.


Los últimos decenios del siglo XVIII significaron para la corona española un inmenso derroche de energías –humanas y económicas– destinadas a soportar y llevar a buen término repetidos proyectos bélicos en los que se vio envuelta. Fruto de celos expansionistas, como de avances político-económicos, habían colocado a España en una situación bastante difícil: no era factible sucumbir ante el poderío de las potencias vecinas, pero hacer frente a tales empresas bélicas le significaba innumerables sacrificios humanos y económicos. Por otro lado, sus vastas posesiones de ultramar eran de por sí otra gran empresa en la que debía invertir semejantes energías y recursos, aunque de diversa manera; así como velar por ellas como un valioso tesoro sobre el que tenían puestos los ojos propios y extraños. Aspecto importante que merecía obligados desvelos por parte de la alta burocracia real española, así como los esfuerzos e inversiones ya señalados, era el tráfico comercial-marítimo que sostenía la metrópoli y sus colonias. Por medio de él, podía detectarse el pulso y ritmo de las relaciones entre ambos continentes. Esa inquietud real sobre el mantenimiento y conservación de una relación continua en el ámbito comercial puede explicarse por los factores que la constituían, como lo eran, por un lado la riqueza en metales preciosos y materias primas que América proporcionaba, así como el mercado de consumo que ella misma significaba para los géneros y productos peninsulares. Ese intercambio, las más de las veces desigual para las colonias ultramarinas, suponía un renglón considerable en la economía real peninsular. De allí su constante vigilancia y protección, manifiesta en toda una serie de disposiciones reales que –durante casi tres siglos– guardan una línea clara de pensamiento: la conservación, en exclusividad, del comercio con las colonias como algo inherente e imaginable sólo para la corona española, sin llegar a contemplar la injerencia en dicha relación, de otras naciones. La guerra sostenida con Inglaterra en los últimos años del siglo XVIII planteó difíciles problemas a esa relación comercial, ya que las fuerzas inglesas conocían bien los puntos neurálgicos de la economía española y los atacaron frontalmente.

IMPERIO MEXICANO Y LAS PROVINCIAS UNIDAS DE CENTROAMÉRICA

Tras un breve período de incertidumbre política, el 5 de enero de 1822, las provincias centroamericanas fueron anexadas al Imperio Mexicano, una idea de Agustín de Iturbide para contrarrestar la expansión estadounidense. El Imperio Mexicano quería ser una monarquía que desembocase en una unión de lo que fueron habitantes del Virreinato de Nueva España bajo una bandera única, católica y poderosa. Sin embargo un año más tarde, el imperio se colapsó y militares republicanos instauraron una democracia y un estado mexicano; Guatemala y sus provincias se separaron de él –exceptuando Chiapas y Soconusco, que permanecieron junto a México– declarando de nuevo su independencia y pasando a formar las Provincias Unidas del Centro de América en julio de 1823.


Las Provincias Unidas del Centro de América eran una iniciativa con una Constitución democrática, liberal y reformista. Sin embargo los más conservadores no querían perder su poder económico y social y desde un principio hubo inestabilidad y desigualdad en las diversas regiones. Rafael Carrera y Turcios de Guatemala contribuyó decisivamente en la organización de la rebelión contra el gobierno federal y la ruptura de la Unión (que desaparecería en 1839), que entraría en una guerra civil (1838–1840) que acabaría con la conformación de Guatemala como estado independiente, así como los estados centroamericanos que hoy en día conocemos.

 

FINES DEL SIGLO XIX

Rafael Carrera y Turcios, tras ser uno de los principales artífices de la ruptura de la unión democrática de Provincias Unidas de Centroamérica, gobernaría como dictador de Guatemala desde 1851 hasta 1865, apoyado por conservadores, grandes terratenientes, y el clero. Entre sus logros como presidente cabe resaltar el hecho de que defendiera al país de diversas invasiones extranjeras. Entre las cuales se encuentra la guerra contra la coalición invasora de El Salvador y Honduras, la cual fue derrotada en La Batalla de la Arada. También en el gobierno de Carrera tuvo lugar la expedición de conquista estadounidense por parte de William Walker al territorio centroamericano, la cual originó La Guerra Nacional contra los Filibusteros. Asimismo entre sus últimos años de gobierno se dio la Guerra de 1863 entre Guatemala y El Salvador.

 

REVOLUCIÓN LIBERAL DE 1871


El general Justo Rufino Barrios impulsó la llamada Reforma Liberal de 1871, conjuntamente con Don Miguel García Granados e intelectuales liberales como Don Lorenzo Montúfar, con el fin de cambiar el país, mejorar su comercio, e introducir nuevos cultivos y manufacturas. Durante esta era el café se hizo un cultivo importante para Guatemala, favoreciendo al capital criollo quetzalteco que no había logrado sus objetivos durante el efímero Sexto Estado. Barrios y los gobiernos liberales también tuvieron una política de fuerte ladinización de los pueblos indígenas. Barrios termina de entregar Soconusco a México. Barrios tenía ambiciones de reunificar América Central y llevó al país a la guerra en un intento fallido de alcanzar este fin; murió en la Batalla de Chalchuapa (1885). Comenzaría así una larga lista de Presidentes de Guatemala que serían dictadores, famoso también por la histórica entrega de Belice a Inglaterra a cambio de una carretera por lo cual se cambio su nombre en ese tiempo a Honduras Britanica, entregando Belice sin llegar a cumplirse dicho acuerdo.

 

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